
Miguel Prieto llegó este sábado a Caacupé para cumplir su promesa de fe y participar de la celebración en honor a la Virgen. Aunque fue una visita personal, su presencia generó un impacto enorme, digno de una figura con aspiraciones nacionales.
Miles de devotos se acercaron espontáneamente para saludarlo, abrazarlo y tomarse fotos. Las imágenes hablan por sí solas: Prieto sentado entre la gente, sin guardaespaldas, sin protocolo, sin escraches, compartiendo como uno más.
Mientras otras autoridades mantienen agendas distantes o altamente protegidas, Prieto vuelve a exhibir un estilo cercano, popular y sin barreras, que lo posiciona cada vez más fuerte en la escena política hacia el 2028.
Caacupé lo recibió como a un líder natural. Y la ciudadanía tomó nota.






